Inicio » Aportaciones, Crítica, Eventos

“Amarcord”: Un concierto ejemplar y memorable, por Dante Andreo

Publicado por el 04 March 2012 3 Comentarios

Amarcord”: Un concierto ejemplar y memorable.

Arte Sacro: Ciclo de Música Religiosa de la Comunidad de Madrid. Miércoles 29 de febrero. Iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel.

La noche anterior, y dentro del mismo Ciclo, asistí al estupendo concierto realizado por el quinteto femenino Ensemble “De Caelis” de Francia, que nos condujo magistralmente por los intrincados laberintos de la polifonía medieval.

Como me tocó  presenciar todo el concierto de pié debido a que, pese a llegar con media hora de anticipación, la iglesia ya estaba totalmente colmada, no quise que esta vez me ocurriera lo mismo.

Llegué a la Iglesia del barrio de Chamberí a las siete de la tarde pensando que el concierto comenzaría, como el del día anterior, a las ocho de la noche. Me acomodé tranquilamente en la tercera fila y me pareció extraño que la iglesia estuviera casi vacía. Y entonces tomé conciencia de mi error ya que el mismo estaba programado para las nueve de la noche y como naturalmente no quería perder el sitio, me tocó compartir pacientemente una misa y un funeral con las parroquianas. (¿Acaso no hay gente que pasa una noche entera a la intemperie para sacar una entrada para la final de la liga?)

Pero sin duda valió la pena escuchar dos veces la misma epístola, el mismo evangelio y ver pasar en dos ocasiones frente a mí la canastilla para que deposite la ofrenda “monetaria”. De allí nadie me movería.

Leí detenidamente el curriculum de Amarcord, el grupo vocal masculino alemán que nos daría el concierto: Procedentes de la antiquísima escuela musical del Convento de Santo Tomás de Leipzig (fundado en el año 1212), estos cuatro jovencísimos cantantes (los dos hermanos Wolfram y Martin Lattke, tenores, el barítono Frank Ozimek y el bajo Daniel Knauft) venían avalados por numerosas condecoraciones y reconocimientos internacionales como uno de los mejores grupos vocales del momento.  No en vano proceden de esa extraordinaria escuela musical en la cual estuvo al frente el mismísimo Johann Sebastian Bach.

Finalmente llegó la hora. Hubo una breve y simpática presentación realizada por uno de los integrantes del conjunto que se disculpó por la ausencia de uno de los miembros del grupo aquejado de gripe, por lo que habían tenido que realizar retoques de último momento al programa. “Pero, no os preocupéis, que ya está bien” dijo, finalmente, de una manera muy natural y sencilla, como si lo conociésemos de toda la vida…

La iglesia quedó en semipenumbra y se produjo el milagro de la música. Las dos voces graves, frente al retablo, iniciaron un larguísimo pedal sonoro sobre el cual los dos tenores entonaron una antiquísima secuencia, avanzando lentamente desde el fondo de las naves. La música se deslizaba desde atrás, desde lejos, desde arriba, desde siempre, envolviéndolo todo.

A este impresionante comienzo siguió un programa equilibrado y emotivo donde se alternaron obras de austera factura homofónica con floridos contrapuntos renacentistas.

Sin interrupciones para tomar la afinación, sin aplausos, en una larguísima e impactante secuencia encadenando las diversas obras, en un impresionante silencio solo interrumpido tímidamente en un momento por el tañir de las campanas, el grupo hizo gala de un altísimo nivel técnico y rigor interpretativo.

Cuatro voces, un sonido claro, redondo, compacto y transparente, en un programa que nos transportó a la plenitud de una época gloriosa de la polifonía, donde cada sonido (en la composición y en el intérprete) se entrelaza con el anterior y el siguiente, con el de arriba y el de abajo, haciéndose uno y múltiple, único y distinto a cada momento, cada uno en su sitio como en la armonía de las esferas: inmutable y eterno.

olo LA MÚSICA y cuatro instrumentos privilegiados a su servicio. Cautivador.

En suma: perfección formal y emoción estética y espiritual.

Gracias por tanta belleza!

Dante Andreo


No te pierdas las últimas noticias en portada.

Tags: , ,

Posts relacionados:

3 Comentarios »

  • Rosa Almeida says:

    Gracias amigo Dante, me he reído un rato con la primera parte de tu relato y te he envidiado un poco por perderme ese concierto, es lo que tiene vivir un poco, solo un poco, alejada de los madriles.
    Ya hay fecha y he colgado los eventos de Arte Vocal en facebook, si te apetece y tienes oportunidad de venir, ya sabes que aqui tienes tu casa.
    Un fuerte abrazo, Rosa.

  • Qué belleza de canto…

  • Desprez says:

    No discuto la calidad de Amarcord, pero sí que con dinero público sólo se apoye a grupos de cualquier procedencia que no sea española. ¿Sabemos cuántos se han quedado fuera para traer al cuarteto francés o a Amarcord? Estos grupos han podido adquirir la experiencia necesaria en ciclos de segundo y tercer nivel (como es el Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid) para poder saltar a otros niveles de calidad. Todos deberíamos exigir que con dinero público se apoye a los grupos españoles basándose, por supuesto, en su calidad pero siendo conscientes de que esa calidad necesita del aliciente que supone un concierto, el público y, también, un caché.

Deja tu comentario

Debes registrarte para comentar.