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Andreas Mörwald nos concede una entrevista, por Rocío Sánchez

Publicado por el 25 January 2011 2 Comentarios

En un momento en que el que nuestro movimiento coral infantil y juvenil está en auge, tenemos la suerte de poder oír de primera mano cómo ha vivido su experiencia uno de los niños cantores de más alto nivel y ver en él el espejo de lo que espera a nuestra cantera. ¡Ojalá muy pronto sea alguno de los niños de nuestros coros el que nos cuente vivencias de este calibre!

Rocío Sánchez comparte con nosotros la entrevista que le ha concedido Andreas Mörwald y que publica en su Blog sobre el Coro de niños de Tölz.

Andreas Mörwald, uno de los mejores solistas del Tölzer Knabenchor en los últimos años, ha tenido la amabilidad de hablar para este blog. “¡Qué honor!” -exclamó cuando le propuse la idea-.

Andi es uno de los pocos Tölzer auténticos; por nacimiento, me refiero, pues vio la luz en Wolfratshausen, una localidad muy cercana a Bad Tölz. Con seis años inició su formación en el coro 4 y a los nueve entró en el coro de conciertos; enseguida realizó su primer viaje. Desde entonces se ha forjado un curriculum impresionante: actuaciones en varios países y continentes (EE.UU. y Asia, por ejemplo), intervenciones solistas en óperas (86 veces como uno de los tres niños en “La Flauta Mágica”, 9 veces como Yniold en “Pélleas et Mélisande” de Debussy), conciertos de todo tipo en que ha interpretado (coro y solista) desde las grandes obras de Bach (Misa en Si Menor, Oratorio de Navidad, motetes) hasta los villancicos tradicionalesde la navidad alpina, pasando por muchos grandes autores del repertorio clásico. Ha sido dirigido, entre otros, por Claudio Abbado, sir Simon Rattle, Bruno Weil, James Levine, Ingo Metzmacher y Martin Haselböck y ha compartido escenario con cantantes de la talla de Magdalena Kožená, Hanno Müller-Brachmann, Markus Schäfer, Panajotis Iconomou, Matthias Rexroth, Diana Damrau o Anna Tomowa-Sintow.

Pero dejemos que sea él quien nos lo cuente.

P.: -¿Cómo llegaste al Tölzer Knabenchor? ¿Hace falta un gran talento previo para ser admitido en el coro 4?

R.: -En el primer curso, aproximadamente a mediados del año escolar, fueron a mi colegio “cazatalentos” del Tölzer Knabenchor. Teníamos que cantar ante ellos. He de agradecer toda mi carrera a mi maestra de entonces, pues en aquel momento no me atreví a cantar por algún motivo y no llegué a la prueba. Mi maestra dijo al profesor de canto (cuyo nombre, por desgracia, ahora no sé) Que tenía que enviarme también un folleto con la invitación para cantar. Y así fue [sonrisa]. Entonces tuvo lugar la primera prueba; había que cantar y te puntuaban. La superé, gracias a Dios. Pero muchos lo dejaron, bien porque no les gustó o porque les resultaba muy estresante.

P.: -¿Con qué edad llegaste al coro 1? ¿Hay pruebas para cada nivel? ¿Puede alguien suspender y verse obligado a dejar el coro?

R.: -Para cada año hay un examen que muchos suspenden, por desgracia. Entonces deben dejar el coro o repetir el nivel. En mi caso no fue así, por lo que no sé qué otras posibilidades hubiera habido…

Al coro 1 llegué antes de lo normal; debido a un especial talento o a la casualidad. Digamos que tenía nueve años. ¡Y enseguida realicé mi primer viaje con los “grandes”! A Nápoles, creo que duró dos semanas.

P.: -¿Cuál fue la primera obra en que cantaste como solista? ¿Cómo resultó la experiencia?

R.: -Mi primer solo fue en un concierto para padres, en el coro 4. Ese día estaba bastante resfriado; por eso mi voz no sonó como hubiera sido de esperar…
Mi primera obra fue por supuesto “La Flauta Mágica”; la primera Flauta la canté con diez años y medio. Fue en el teatro am Gärtnerplatz de Munich.

P.: -¿Qué tal tu vida de niño cantor? Viajes, ensayos… ¿Demasiado estrés o se llevaba bien? ¿Tuviste alguna vez una crisis o podías con todo?

R.: -Bueno, después de dos años de Instituto tuve que cambiarme a la Realschule [enseñanza secundaria de nivel inferior] en parte porque algunos profesores tenían algo contra el coro debido a los muchos viajes: ¡hubo un curso en que asistí a clases sólo 90 días!!! En las notas me dieron una paliza…
Pero en la Realschule tuve una enorme suerte: profesores interesadísimos, ya no se discutía mucho para conseguir un permiso; sólo me decían: “¿dónde vas ahora? ¡Que disfrutes!!!”.
Los viajes eran lo mejor, no ya por las ciudades y el entorno, que también, claro, sino por “la tripulación”. ¡Era siempre divertido y disfrutábamos muchísimo juntos!!!
Los ensayos iban con normalidad. Sí que me estresaba porque vivo muy lejos de Munich y cuando había temporales de nieve no podía ir; eso algunos no lo comprendían.
Claro que hubo crisis, pero no quiero hablar de ello porque ya concluyeron y realmente no importan a nadie más que al afectado…

P.: -Con el coro has estado en Corea, California, París, Madrid, etc.: ¿cuál de estos viajes ha sido para ti más enriquecedor y por qué?

R.: -En todos los viajes había algo especial: muchos tenían cosas que otros no tenían…. Sin embargo el de Corea fue probablemente el mejor: por la gente, el entorno, etc. Cada viaje como solista me aportó también mucho. Creo que el más hermoso fue el de Berlín para Pélleas, donde fuimos el señor Schmidt-Gaden y yo solos. Íbamos tres horas diarias a la piscina, y los días de las actuaciones hacíamos relajados ejercicios de vocalización; fueron conciertos muy bonitos, ¡no lo olvidaré nunca! Estas vivencias con el coro y como solista me acompañarán siempre [sonrisa].

P.: -Has trabajado con muchos directores de orquesta, como Sir Simon Rattle, Bruno Weil, Claudio Abbado, etc. ¿Con quién te has sentido más cómodo? ¿Y cuáles son las obras o estilos que más te ha gustado cantar?

R.: -Los directores me han dado siempre igual. Cuando veía que confiaban en mí, que aprobaban lo que hacía (¡Esto lo he experimentado bastante con Bruno Weil!)…, entonces resultaba mucho más fácil cantar bien mis partes. En general todos los directores fueron amabilísimos y merecen por mi parte un absoluto reconocimiento.
Mi solo preferido fue “Pélleas et Mélisande” [Yniold] de Claude Debussy. Claro, también las flautas mágicas han sido siempre emocionantes. He cantado con mucho gusto obras de Bach. El cd de motetes de la familia Bach ha influido incluso en mis preferencias respecto a la música clásica. También me hubiese encantado interpretar obras recogidas en antiguos discos del coro, como “Altbayerische Weihnacht”.

P.: -¿Cómo eras considerado fuera del coro, en el colegio, etc? ¿Te sentías bien integrado en otros ambientes?

R.: -Totalmente normal, por supuesto. Algunos solían llamarme “el niño cantor”, pero así eran las cosas… Muchos veían estupendo que pudiera cantar tan bien, sobre todo las chicas.

P.: -¿Cómo era tu ritmo de trabajo en el coro, cuántos ensayos tenías?

R.: -Los ensayos eran dos horas los martes y los jueves. Después había clase individual (aproximadamente una hora y media) y por supuesto el estudio en casa (cosa que yo nunca hice)

P.: -Has participado en algunas grabaciones discográficas, como en los motetes de la familia Bach o “Merry Christmas” con el cuarteto Henschel. ¿Qué tal tu experiencia en un estudio? ¿Mucho estrés, muchas repeticiones o grababais más o menos a la primera?

R.: -He tomado parte en grabaciones de varios discos que luego desaparecieron o que nunca salieron al mercado. Gracias a eso tenía ya experiencia y sabía que hay que pasar muchas horas en un estudio…
Me acuerdo muy bien de las grabaciones de los motetes de la familia Bach. Los ensayos previos fueron ya muy duros… Luego grabamos el disco en la iglesia de Benediktbeuern, durante una semana; después del colegio viajábamos allí para grabar alrededor de cinco horas en la fría iglesia (la mitad se resfrió al cabo de dos días).

P.: -¿Cómo fue tu relación con Schmidt-Gaden? Él posee un gran talento para los niños… Pero ha de ser muy exigente, pues ningún otro coro de estas caraqcterísticas ha llegado a hacer lo que han logrado los Tölzer; por ejemplo, la perfecta preparación de cada niño como solista. ¿Cómo consigue que todos aspiren de buena gana a un nivel tan alto sin que ello les produzca desánimo?

R.: -La relación con GSG fue estupenda en los últimos tiempos de mi periodo en el coro, cuando ya confiaba en mí al cien por ciento. Claro que antes también era buena;
Sin embargo hubo enfrentamientos puntuales (realmente ocurre con casi todos los chicos). Eso es normal cuando 60 niños tratan de manejarte a su antojo.
Por supuesto que la preparación para los conciertos era muy importante. Había que pasar una audición previa y quien se lo sabía iba al viaje; esto estimulaba a todos. Los solistas iban automáticamente, pero también daban la audición [sonrisa].

P.: -¿El cambio de voz te resultó duro y traumático? ¿Hubieses querido hacer algunas cosas más con el coro?

R.: -Al principio fue una “liberación”: tener que cantar aún con quince años y medio sumado a las dificultades del colegio… Sin embargo echo un poco de menos al coro, sobre todo a la “tripulación”, mis compañeros. El inconveniente de que el cambio de voz viniera tan tarde es que todos mis amigos se iban y al final me sentí muy solo.

P.: -¿Cuáles son tus proyectos de futuro? ¿Seguirás cantando?

R.: -He empezado a cantar en un coro en el que también están mi hermana y mi padre. Damos pocos conciertos, entre 5 y 10 al año. Ensayamos una vez a la semana sin más pretensiones, y en esos ensayos puedo probar y entrenarme con mi nueva voz. ¡Es perfecto! ¿Qué más se puede pedir?
En verano me plantearé volver a cantar en el Tölzer Knabenchor, pero los estudios son más importantes.

P.: -¿Te ha marcado la formación en el coro de Tölz? ¿Se lo recomendarías a otros niños?

R.: -Sí. El coro fue parte de mi infancia y algo así no se olvida nunca. También me ha enseñado que se pueden realizar muchas cosas junto con otros: conciertos, etc.
¡Por supuesto que se lo recomendaría mil veces a niños con talento a los que les guste cantar!

-Muchas gracias, Andreas. Ha sido todo un privilegio que nos hayas concedido esta entrevista para el blog.
-De nada, soy yo el que se siente honrado.

Y ahora oigamos su voz de niño cantor en tres fragmentos.

Altnickol: “Befiehl du deine Wege” (Cd Motetes de la familia Bach).

Mahler: 4º movimiento de la Sinfonía N. 4 (grabación en vivo).

Die Mondscheinigkeit (canción tradicional bávara).

Herzlichen Dank, Andi, und viel Erfolg mit Deiner weiteren Karriere!

Rocío Sánchez

(Para ver fotografías de Andreas, os remitimos al Blog de Rocío: El Coro de niños de Tölz donde están en exclusiva por expreso deseo de su propietario)


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2 Comentarios »

  • Juan de Dios Tallo says:

    Felicidades por la entrevista.
    Cuando leo este tipo de cosas siempre pienso que estamos todo el día a vueltas sobre la juventud, su incultura, su vagancia etc. Y acabo por concluir que la excelencia fue siempre cuestión de minorías. La mediocridad actual es mejor que la de antes, aunque siga siendo mediocre. Recordemos que hemos desterrado el analfabetismo, tan galopante en otras épocas. La incultura no crece, pero sí la exigencia de la sociedad y así debe de ser pues nunca antes se invirtió tanto en educación y nunca antes hubo esta conciencia de objetivo común y labor conjunta de una sociedad que es la educación. Hay chicos que hacen cosas maravillosas, démosles todo nuestro apoyo y hagámosles ver nuestra admiración y respeto. Me encanta ver que, por una vez, el niño héroe no es un deportista, es nada más y nada menos que un crío que canta en un coro.

  • Muchísimas gracias, Juan de Dios. Observo siempre que lo de la excelencia se lleva más en Alemania que aquí; allí se valora muchísimo más la música. Sólo en Baviera, por ejemplo, existen cuatro coros de niños bastante conocidos… Me refiero a nivel internacional; luego cada colegio, cada rincón tiene su corito. Tienes razón, aquí los héroes son los futbolistas… Soy profesora de Secundaria y observo cómo mis alumnos, por regla general, no aprecian el esfuerzo y prefieren que se lo den todo hecho. Por más que les repita que sólo tiene valor lo que ellos mismos logren con su trabajo y su autodisciplina, no me hacen caso y se dejan llevar por la abulia más absoluta esperando que les caiga del cielo no sé qué… Mas abandonemos el pesimismo, Andi no lo merece. ¡Hay chicos como él!

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