Apuntes sobre la inspiración, por Alejandro Yagüe

Alejandro Yagüe comparte con nosotros sus reflexiones sobre la inspiración.

Apuntes sobre la inspiración

Por lo general, suele ser típico en muchos coros el cantar obras de “difuntos” (del difunto Mozart, del difunto Beethoven, del difunto Bach, etc.) y cuando se encuentran delante de un compositor vivo siempre suelen hacer las mismas preguntas: ¿De donde le viene a Usted la inspiración? ¿Cómo compone?. Y es que el rostro de un compositor vivo debe ser distinto al de los demás mortales, por lo visto.

Cuando se ve a un escultor con su buzo, manejando maderas, hierros y piedras, parece que lo hace de una forma técnica y que nos encontramos delante de un “humano” que sabe utilizar los “materiales humanos”, pero que la inspiración tiene que estar en otros lugares más “espirituales”. No digamos nada al ver a un pintor manchado y oliendo a aceites. No se sabe exactamente lo que es un compositor porque el material sobre el que trabaja son los sonidos, los ritmos, las sonoridades, las formas musicales e incluso el ruido, y siempre se ha pensado que  son fenómenos que no se pueden controlar. Es inútil indicar que uno se haya pasado al menos catorce años de carrera para estudiar armonía, contrapunto, fuga, composición, orquestación…

¿Cómo es la inspiración? ¿Cual es su rostro? ¿Donde vive? ¿Como se alimenta? ¿Quienes son sus padres?¿Cual es su DNI?. Cuando se le mira a un compositor vivo se pretende desentrañar de su rostro la imagen de la inspiración. Se le mira como a un ser tocado por un don divino, como a un extraterrestre con dones sobrenaturales y cuanto más rara sea su figura, mejor compositor es. Podríamos entonces hablar del “rostro de la inspiración” en los compositores vivos. Sea como fuere, este tema es un manjar para los filósofos, que podrían emitir juicios mucho más interesantes y atractivos que los nuestros. Nosotros vamos a “aterrizar” por un momento, y vamos a indicar sólo algunas ideas muy prácticas sobre la inspiración. Hablemos de la inspiración para andar por casa.

-1º Ningún vago está inspirado.
Los vagos carecen de ideas. Si carecen de ideas no las pueden combinar y si no saben, ni pueden combinar ideas, tampoco pueden tener ideas nuevas. Quizás las ideas nuevas, pudieran ser parte del rostro de la inspiración. Por lo tanto, la primera conclusión es que hay que coger el lápiz y la goma de borrar, que son los grandes inventos a través de los cuales suele venir la inspiración.

-2º Nadie está inspirado estando drogado o borracho.
A veces suelen contarse anécdotas de compositores que en plena borrachera o mediante alucinógenos han compuesto “la tira” de obras maestras y en poco tiempo (mientras duran las alucinaciones). No sabemos la cantidad de vino ni de droga, necesarios para componer de esa forma. De todos modos, la experiencia nos indica que todo acaba siendo un sueño, y los sueños, sueños son. Si para hacer grandes inventos, grandes investigaciones y tener unas ideas atractivas se necesita una mente despierta, no hacemos nada tirados en la cama. No nos enteraremos del momento en el que venga la inspiración.

-3º ¿Qué culpa tiene la luna?
Intentar inspirarse mirando a la luna puede traer problemas de tortícolis. La luna presenta unas manchas que no son notas, sino cráteres. Mejor que mirar hacia las alturas es mirar hacia millones de composiciones ya inspiradas y analizar con detalle las características de esas inspiraciones. A lo mejor es la luna la que nos mira a nosotros para inspirarse. San Isidoro de Sevilla se preguntaba si la luna tenía alma y se respondía que eso se demostrará en el momento de la resurrección. Mientras tanto no queda más remedio que coger la goma de borrar y el lapicero.

-4º Hay que escuchar obras inspiradas.
Las obras inspiradas son las que nos emocionan desde muchos puntos de vista y son fuente de infinidad de estudios y comparaciones, y por eso no nos cansamos de oírlas durante toda la vida. Tampoco las futuras generaciones se cansarán de escucharlas porque son amigas de todos los tiempos. Las obras inspiradas no mueren; se repiten, se resucitan.

-5º Los padres de la inspiración.
La madre se llama “Doña Obsesión”. Sin ella no se logra nada. El padre es “Don Trabajo Diario”. Ambos viven en la calle “Siempre” de la ciudad de “Constancia”.

-6º De todas formas existe la inspiración. Lo digo, porque ella es la causa de que las obras musicales sean diferentes, de que se resuciten las partituras, y de que los coros no se cansen nunca de repetir una obra. La obra que se muere no está inspirada y va al cementerio del olvido.

-7º He visto un libro que ha aparecido recientemente y que se titula “Dios es música” (sobre la novena Sinfonía de Beethoven) y no sé por qué me ha venido a la mente este tema de la inspiración. Misterio.

Alejandro Yagüe