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Ars Poliphonica, “Polifonía de la luz”, por Jesús Carmona

Publicado por el 16 julio 2011 Sin Comentarios

Ars Poliphonica, “Polifonía de la luz”

Domingo, 17 de Julio, Iglesia de Santa Lucía de Santander, 20h. Estáis cordialmente invitados a la presentación de nuestro último disco, “Polifonía de la luz”, un sincero homenaje a nuestro añorado compañero José Antonio Maza, y una hermosa fiesta musical. Participarán también un buen grupo de grandes amigos y artistas; algunos de ellos incluso han sido parte importante en la grabación de este disco, como Montse Obeso y Fede Teja.

Está buena parte de lo que el grupo ha sido en los últimos tiempos, sin desprenderse de los primeros impulsos que hicieron posible que esta aventura llegase a tomar cuerpo y sonido.

Este es el programa de concierto; casi toda esa música está recogida en este disco ya todo vuestro.

Iglesia de Santa Lucía (Santander) 17 de julio de 2011, 20h

Ars Poliphonica
Ave Maria (*) Franz Biebl, 1906 – 2001
Tú venías Javi Busto, 1949. Texto: Pablo Neruda
Liebe und Wein, op. 50 nro. 5 (*) Felix Mendelssohn, 1809 – 1847 Texto: Julius Mosen
O salutaris Pierre de la Rue, ca. 1452 – 1518
Il bianco e dolce cigno (.) Jacob Arcadelt, ca. 1501 – 1568)
Blackbird J. Lennon – P. McCartney; arm: D.Runswick
Duo seraphim Tomás Luis de Victoria, 1548 – 1611
“Quatre petites prierès de Saint François d’Assise” Francis Poulenc, 1899 – 1963

I. Salut, Dame Sainte
II. Tout puissant, très saint, très haut et souverain Dieu
III. Seigneur, je vous en prie
IV. O mes très chers frères

The Longest Time Billy Joel; arm: Roger Emerson
Salve Regina Anónimo europeo del XVI
Gaude, Maria (.) Antonio Lotti, 1667 – 1740
Lux aurumque (*) Eric Whitacre, 1970
Tenores: Alberto Abascal, Jesús Carmona, Marcos García, Nani García, Paco Salcines, Álvaro Uría
Barítonos: Teo Hernández, Raúl Marina, Santos Tordable Bajos: Ángel Camacho, Javi Lanzarote

(*) Colaboración de Fede Teja

(.) Colaboración de Montse Obeso

Dirección: Jesús Carmona

Lo mejor que podemos hacer en Ars Poliphonica, antes de hablar de nosotros mismos y de nuestras circunstancias vitales y musicales, es comenzar por situarnos en medio de un mar de repertorios posibles. Todos los que estamos en Ars habíamos trabajado con una cierta insistencia el repertorio gran renacentista (español e italiano), con una querencia muy fuerte hacia la producción de Victoria, pero también Palestrina, Lasso, Guerrero. Esa dedicación, exclusiva por su vertiente sacra, es la que había modelado al grupo en sus primeros diez años de vida, un tiempo de formación debida al maestro Carlos María Labarta. Los programas de concierto en los que se acumulaban cinco, ocho piezas de Victoria no eran extraños para nosotros. De Victoria, parece que ahora queda tan sólo un rescoldo, este transparente “Duo seraphim”; sin embargo es clave, lo acabamos de decir, en nuestra proyección en el mundo del canto coral.

Cuando José Antonio Maza y yo mismo nos hacemos cargo de la dirección de Ars Poliphonica, decidimos ampliar el repertorio, abrir el abanico estético, histórico; y la primera decisión es aportar obras de las otras generaciones de renacentistas, incorporando, una nueva fascinación, sus músicas profanas. Entonces, desde el 2004, comienzan a hacer su aparición nombres preclaros de la literatura musical de los distintos renacimientos europeos: Desprez, Passerau, Sermisy, Praetorius; o los que aparecen ahora grabados, el originario Dunstable o el cálido Arcadelt.

Después de experimentar con las arquitecturas tan sólidas de los grandes polifonistas españoles, aventurarnos entre las texturas a tres de Dunstable nos ha parecido un ejercicio de desnudez, de equilibrio, en el que íbamos buscando una sonoridad rotunda, a la vez que sensual. Para desvelar a Arcadelt primero tuvimos la oportunidad, dorada, de cantar con nuestro compañero José Antonio Maza; y ahora, en este disco, con nuestra amiga Montserrat Obeso, que ha realizado un acercamiento sobrio, volcando su lirismo en una estilística depurada, mostrándonos a la vez todo un mundo de posibilidades vocales que pueden apuntar en un futuro si somos capaces de insistir en un camino de autoexigencia y de continua exploración. En “Gaude, Maria”, de nuevo hay que volver a recordar la voz de contratenor de José Antonio Maza, pues fue la primera obra, además de cierta envergadura y desarrollo, que hicimos para voces mixtas. En este caso, al interpretar la obra de Lotti, la textura tan arquitectónica nos permitía desplegar un sonido absolutamente propio, y tengo que confesar que es una de las músicas, quizás también con algunos otros ejemplos de Lasso, que más me ha enseñado a apreciar personalmente las consecuencias del sonido, el poder de los acordes en la memoria, a valorar la suerte de cámara sonora en la que se convierte nuestro cuerpo en contacto con la polifonía.

Mendelssohn fue para Ars una explosión. Ocurrió en el verano de 2006; aprovechando un agosto un tanto sesteante para el grupo, buscamos y encontramos y empezamos a poner en voz todo su opus 50; lo hicimos de una manera informal, con una pequeña parte del grupo. Al comenzar septiembre presentamos a nuestros compañeros reincorporados los seis Mendelssohn, oscilantes entre la alegría más desenfadada, como la de este juerguista pero muy romántico número 5: “Liebe und Wein”, semejante en cierta manera al 1, esa “delicia turca”, y los nostálgicos y muy alemanes 2 y 4 o los frescos, directos 3 y 6. Inmediatamente decidimos incorporarlos a un repertorio arspoliphonico que crecía también hacia los atardeceres del romanticismo europeo, y en el que entraron en diálogo con algún Schubert y algún Reger difícil e hipertrofiado de armonías y de expresión. Y al lado del ascenso de Mendelssohn vivimos con mucho placer las músicas corales de Grieg, que hemos incorporado directamente del noruego o, como en este caso, del inglés vía Percy Grainger.

Pero los verdaderos desafíos se le presentaron al grupo al abordar repertorio contemporáneo; en pocos años hemos ido poniendo en concierto obras de Biebl, Genzmer, Whitacre, Lauridsen, Miskinis, Mesalles, Busto, Carmona; o el repertorio último que hemos cantado: Prieto, un polifonista religioso del siglo XX, de nuestro más próximo entorno, de gran valor, coetáneo de Poulenc, otro de los músicos que ha ejercido una abierta fascinación en nuestra idea de música; interpretar a Prieto, a la vez, va asociado a una defensa decidida del patrimonio coral del medio en el que se desarrolla nuestra actividad.

El “Ave Maria” de Biebl fue la primera obra de repertorio de hoy que se inscribió profundamente en el sentir musical de Ars. Esa música redonda, emocionante, nos permitía atisbar un horizonte de posibilidades para el grupo que nos llevó a atender nuevas vibraciones musicales. Miskinis, su “Light”, es de las últimas obras cantadas; nos enganchan sus tonalidades cambiantes, esa oscilación entre una música fulgurante, al punto de  aquietarse, y sus agitaciones casi rockanroleras, también la capacidad para insinuar un gran aliento poético. El “Stabat Mater” es una de las composiciones propias que Ars ha cantado; puede ponerse al lado de “Insomnio”, una obra con un texto de Gerardo Diego de gran imantación que va unida a la voz de José Antonio Maza, una vez más, y que está asociada a nuestra pequeña intrahistoria. “Stabat Mater” avanza tan sólo tres estrofas de versos latinos en una música cantabile pero que confía en el impacto de armonías por momentos saturadas, por momentos distendidas.

Cuando cantamos gregoriano en los conciertos, observamos siempre un impulso en el público, siempre después alguien nos comenta y nos alaba el poder de esa música. Hemos hecho poco gregoriano, aún cuando está en la raíz de nuestra formación. Con este “Salve Regina”, enhebrado de gregoriano y polifonía, nos gusta volver a ese mundo del que, en el fondo, nunca nos hemos ido del todo.

Nos ha gustado mucho hacer el juego de palabras Ars Poliphonica – Ars Popliphonica; el retruécano ingenioso, nos hemos dado cuenta, es más sencillo de encontrar que una realización a la altura de todas esas maravillas callejeras que también han formado nuestro oído: Beatles, Sting, Billy Joel,… Pero lo cierto es que estas popliphonias nos han dado satisfacciones en concierto, o al ensayarse, y nos han ido aportando algunos gramos de flexibilidad tan necesarios para un sonido que, sin dejar de mantener la llama, seguimos buscando.

Si habéis leído Una voz en el aire, os habréis hecho una idea de la fuerza que adquirió para nosotros la música de Whitacre. Desde un primer momento “Lux aurumque” sirvió, además, para descentralizar la idea de nuestros conciertos. La hemos interpretado en iglesias monumentales adoptando posiciones abiertamente atrevidas, situándonos los cantores muy lejanos. En los últimos tiempos quizás nos hemos vuelto más realistas, y atendemos antes a que nuestra posición no impida una audición, entre nosotros, cómoda y fiable. Pero lo cierto es que esa propuesta envolvente nos ha dado una visión distinta de nuestras posibilidades con respecto al sonido y a su reflejo en el público.

Quizás sea necesario acabar con una pequeña reflexión, que ojalá no parezca demasiado melancólica: “Mantener la llama”, así es como pensamos, hasta los últimos momentos, titular nuestro disco, y es que un grupo como Ars Poliphonica se ha convertido en una suerte de rareza musical, acaso con una responsabilidad humanística, no lo se, por pequeña que sea. Su anhelo continuo del hallazgo en ese mar de repertorios posibles hace del conjunto un lugar precioso para, a la vez, encontrarse con la música.

Jesús Carmona


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