Escolanía Calasancio de Madrid, por Juan María Esteban

Todas las historias de amor tienen un comienzo y el amor a la música coral no es ni mucho menos una excepción. Seguro que recuerdas con cariño esas primeras emociones que se crearon en ti, hace mucho tiempo, o hace poco tiempo; son inolvidables. En este artículo, Juan María Esteban nos habla de la Escolanía Calasancio de Madrid, que fue donde yo comencé a amar la música coral… hace ya 18 años.

Recuerdo el día en que comenzaron las pruebas para formar la coral (ahora escolanía) y fuimos pasando todas las clases a realizar una audición por el aula de música, sentado tras el piano el primer director D. Serafín Sánchez, allá por el año 92. Rápidamente, éramos casi 100 niños ensayando dos veces en semana, por cuerdas y juntos, a la hora de comer.

…El primer concierto, las lágrimas de orgullo de nuestros padres, el primer encuentro coral en Astorga en el 93, certámenes y concursos… ¡cuántas emociones!

Y, a los pocos días de comenzar este proyecto, tenemos la suerte de contar con la colaboración del director actual de la escolanía, Juan María Esteban. Os dejamos con él:

Hola a todos.

Para un padre es muy difícil hablar de sus hijos, qué les voy a contar yo.

Uno nunca es objetivo y se siente molesto cuando no le creen.

Para mí, mi escolanía es como mi hijo: adoro al grupo y les adoro uno a uno.

Sobre lo que hemos hecho desde que estoy al frente hace 7 años, mejor les invito a conocernos en la web, www.calasancio.es.

Me gustaría contar un par de anécdotas y vivencias muy profundas que he vivido con estos chicos.

Cuando heredo la escolanía los objetivos con su anterior director eran bien distintos. Al principio me asusté y ensayaba a veces con crispación: no acababan de ver el horizonte: lógico. Ellos son herederos de esta civilización, en donde la satisfacción tiene que ser inmediata. Y en el arte todo se consigue ¡ todo!  pero sin atajos. Pero los niños tienen una gran capacidad de adaptación, y saben muy bien lo que les conviene. Yo notaba que tenían verdadera hambre por aprender.  Enseguida acogieron mis objetivos y métodos a ciegas: nunca mejor dicho, a ciegas: no sabían el viaje que habían emprendido.

He tenido una cosa muy clara siempre: si la música se hace con altas metas y con disciplina, los premios son enormes. Pero si se hace desde la mediocridad, es mejor que los niños estén en el patio, en vez de ensayando, y que no hagan música.

Era entonces la moda de “Los Chicos del Coro” y varios fueron al concierto que los cantores de la famosa película, dieron en la Plaza de las Ventas de Madrid: lleno total. La mamá de Mónica, y perdón que la cite con nombre, porque era mi solista, una niña que nunca olvidaré y llevaré en mi corazón… Pues bien, la mamá le dijo: ¿te imaginas un día cantar con ellos ?…. ¡ anda, qué cosas dices, mamá., eso es imposible !

A las dos semanas yo anunciaba en reunión de padres que nos habían invitado a cantar con ellos en Francia…. NO SE LO CREÍAN.

¡Su primer viaje fuera de casa y era al extranjero y a cantar con sus ídolos!

Una vez allí todo era real: había que comunicarse en otro idioma. Y nuestros niños notaron la diferencia con otros sistemas educativos. Y lo que era no tener a sus padres cerca, y a tomar decisiones, y a compartir ensayos con chicos de Chequia, Francia, …. y aprendieron a sentirse admirados e invitados… y hasta a cantar en checo. Y se vieron muy valorados artística y humanamente.

El concierto de gala con 2.500 espectadores… focos, altavoces, carteles…..

Y encima Nicolas Portre quiso escuchar a Mónica, nuestra solista y decidió que Cerf volant… la cometa, la cantara ella como solista…. 100 niños en escena cantando juntos, y Mónica de solista…

¿En qué actividad educativa se puede soñar de esta manera?…

A la vuelta hicieron un power-point, para explicar a los demás su experiencia y compartir con sus padres, lo que habían vivido allí. NUNCA LO OLVIDARÁN.

Ni tampoco yo, claro. Al fin y al cabo era un proyecto mío….. y eran casi como mis hijos.

A los pocos meses quedábamos segundos en el Concurso de Corales Comunidad de Madrid. Segundos entre 60 colegios de toda la Comunidad. Y la final se celebró en el Auditorio Nacional, con la emoción, deliberación del jurado y entrega de premios. Otro hito en el camino de este viaje que deja una profunda huella.

Y por último les contaré un colofón muy bonito: yo no paraba de insistir en el valor de la continuidad y la tenacidad. Tenía como modelo a mi buen maestro D. César Sánchez y su Escolanía del Recuerdo. Y les decía: llegará un momento en que los viajes no nos cuesten… nos invitarán y pagarán por oírnos cantar y actuar……y ¡tampoco se lo creían! hasta que nos invitaron junto con la Orquesta Amadeus de la Fundación Mozart a actuar en el “XII Festival Primaveras de Laredo”.

Qué éxito de viaje y qué conciertos.

Ahora son 70 niños que cantan a voces y que si no fuera por su escolanía, no sabrían cómo suena Mozart, ni qué compuso Haendel, ni lo que es la música desde dentro, ni un teatro, ni una orquesta, ni un gran órgano de cerca, como es el de la Catedral de Madrid donde volveremos en breve…

Y todavía hay Colegios en Madrid que no piensan hacer ningún esfuerzo por crear y tener su propia escolanía: perdón, pero en mi modesta opinión ¡qué ceguera más absoluta y qué pereza por no emprender ni arriesgar!

Un saludo.

Juan M. Esteban




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