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Fundación Juan March: Lunes temáticos “Músicas para el buen morir”

Publicado por el 12 November 2010 Sin Comentarios

El  15 de noviembre, a las 19 horas, en la Fundación Juan March

Continúan los lunes temáticos dedicados a Músicas para el buen morir

De octubre a mayo, un repaso en ocho conciertos a obras desde la época medieval hasta el siglo XX relacionadas con la muerte en un sentido real o metafórico.

En este segundo concierto, el grupo Contrasto Armonico, que debuta en España, interpreta obras deHaendel, Veracini y Pergolesi

Con el concierto que ofrece el grupo Contrasto Armonico, el lunes 15 de noviembre a las 19 horas, en la Fundación Juan March continúa el ciclo de los Lunes temáticos, y que está dedicado, en esta temporada de octubre a mayo a las MÚSICAS PARA EL BUEN MORIR. Es esta una modalidad  que se puso en marcha en octubre de 2006 y ofrece, una vez al mes, los lunes por la tarde, un concierto de tema monográfico de una hora de duración y sin descanso. En ocho conciertos, de octubre a mayo, MÚSICAS PARA EL BUEN MORIR, el tema escogido para esta temporada 2010-2011, presenta obras, desde la época medieval hasta el siglo XX, relacionadas con la muerte en un sentido real o metafórico.

Este ciclo presenta una selección de músicas de épocas muy diversas que fueron concebidas para propiciar un buen morir; obras no sólo con la función de facilitar el tránsito entre dos mundos o conmemorar la muerte de Jesucristo, sino también con la de homenajear al difunto, llorar la desaparición del ser amado o recordar la fugacidad de nuestra existencia.

El lunes 15 de noviembre,  el grupo Contrasto Armonico, formado por Stefani True, soprano, Michelle Mallinger, alto, Joanna Huszcza, violín, Enrique Gómez-Cabrero Fernández, violín, James Hewitt, violín y viola, Marta Semkiw, violonchelo, y Marco Vitale, clave y dirección, interpreta obras de Haendel, Veracini y Pergolesi.

STABAT MATER DOLOROSA

La tradición compositiva del Stabat Mater se asienta sobre un poema homónimo de autoría dudosa, pero generalmente atribuido al franciscano Jacopone da Todi († 1306). La descripción del amoroso dolor de la Virgen a los pies de su hijo agonizante en la cruz, fue pronto la base para obras musicales, primero como una secuencia en canto llano y luego en distintas versiones polifónicas como las de Josquin dez Prez o Giovanni Pierluigi da Palestrina. Pero no sería hasta 1727 cuando, por intermediación de Benedicto XIII, se incorporó oficialmente al Misal Romano, como parte de la celebración de los Siete Dolores el último viernes de Cuaresma. Esto explica que fuera durante el siglo XVIII cuando el Stabat Mater tuvo su mayor cultivo, particularmente en Italia. Frente al uso típico en Roma de una gran masa polifónica, propia de la grandilocuencia y majestuosidad de las celebraciones papales, en Nápoles fue común una disposición más reducida e íntima, formada por una o dos voces con acompañamiento de violines y continuo.

La convivencia de estas dos aproximaciones al género tienen su mejor ejemplo en el Stabat Mater para diez voces y continuo, compuesto por Domenico Scarlatti entre, 1715 y 1719, como maestro de la romana Capella Giulia; y el Stabat Mater para dos voces con violines y continuo, de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736). Este último fue compuesto en Nápoles poco antes de morir, con solo 26 años de edad, a petición de una adinerada cofradía de nobles, para su celebración anual en la Iglesia de Santa María de los Dolores.

La fama que Pergolesi adquirió con su Stabat Mater fue inmediata, algo que contribuyó a la expansión y consolidación del género. Publicado en Londres en 1749, dio lugar a multitud de reimpresiones posteriores y a numerosos arreglos, incluyendo uno del propio Bach. El rasgo estilístico más característico de la composición, de luminosa melancolía y sosegada tristeza, aparece en los compases del inicio: una sucesión de punzantes disonancias de segunda que resuelven en cascada. Es llamativo que este mismo recurso contrapuntístico ya estuviera presente en la obra de su antecesor napolitano Francesco Provenzale, como una especie de marca típicamente napolitana.

La cantata Agrippina condotta a morire de Haendel data de su breve pero intenso periodo en Italia (1707-1710), que tanto sirvió para moldear su posterior estilo compositivo. La obra se basa en un episodio de la Antigüedad clásica tan frecuente en la escena musical de la época: tras envenenar a su marido, el emperador Claudio, Agrippina logra el ascenso de su hijo Nerón para, al final, ser ella misma asesinada por la nueva mujer de éste, recién coronado emperador. Esta truculenta trama permite al compositor desplegar la amplia retórica musical del barroco asociada al dolor, la traición y la muerte reflejada en tonalidades menores.

Los intérpretes

Contrasto Armonico está considerado como uno de los principales grupos especializados en música antigua. Su interés por la interpretación históricamente informada, se basa en una investigación innovadora y una práctica interpretativa entendida como work in progress, más como una filosofía que como una tradición consolidada. El ensemble está formado por músicos profesionales de todo el mundo que comparten unos mismos ideales hacia estos repertorios, usando copias de instrumentos originales y afinaciones históricas, con la intención de poder acercarse al estilo y la estética de la obra interpretada. Ha iniciado un proyecto de grabación de las obras vocales en italiano de Haendel. Los dos primeros compactos, dedicados a Acis, Galatea e Polifemo y La Resurrezione, han sido ya publicados por Brilliant Classics, así como otros dos dedicados a sus cantatas dentro de una ambiciosa empresa, que incluye la grabación integral del más de centenar de cantatas haendelianas. Este concierto en la Fundación Juan March es su debut en España.


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