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Impresiones sobre Ultima Lectio en Santo Tomás de Ávila, por Chema Morate

Publicado por el 05 September 2014 Sin Comentarios

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Impresiones sobre Ultima Lectio en Santo Tomás de Ávila
Concierto de alumnos del Curso de Interpretación coral abvlensis.

Hacía tiempo que no concurría a una actividad de este tipo y la verdad es que la disfruté mucho en diferentes sentidos. 1º por el ambiente que se palpaba; cantores cuya cara reflejaba tensión por lo que iba a suceder, pero transmitiendo que la convivencia había sido extraordinaria y la satisfacción por el trabajo realizado con The Hilliard Ensemble  en los 4 días que había durado el Curso, pues su última lección antes de abandonar la actividad que los ha hecho durante 40 años referente en la Interpretación coral de la Música del Renacimiento y cuyo postrer fulgor ha sido tan bien aprovechado en esta 3ª edición de abvlensis2014, les había permitido, no sólo descubrir o ampliar conocimiento, sino disfrutar de su calidad humana y entrega personal. 2º por el propio espacio sede del concierto; la Iglesia del Real Monasterio de Santo Tomás de Avila es por sí sola merecedora de una visita; el extraordinario retablo de Pedro Berruguete que la preside, el sepulcro del Príncipe Juan heredero de los Reyes Católicos que enterró tantas esperanzas para el Reino y la propia factura de la fábrica, admiran y preparan para el deleite musical, ofreciendo, además, un acústico excelente. Lo 3º, el interés que todo el equipo de organizadores y los propios alumnos pusieron en disponer todo, para que el concierto resultase exitoso. Y naturalmente, el repertorio elegido entre lo trabajado con los 4 profesores por los 27 alumnos, que se distribuyó en 5 bloques de tres obras cada uno; el tutti, 3 conjuntos que como tales, aunque no al completo de componentes, estaban inscritos, y un 4º formado libremente entre los propios participantes, siempre apoyados por los miembros del ilustre cuarteto según obra y necesidad.

Inició el coro completo con el Ave Maria a doble coro de Alonso Lobo, sevillano de Osuna, Maestro de capilla en su ciudad, Toledo y Sevilla, a quien el protagonista lógico de abvlensis, Tomás Luis de Victoria, consideraba como “su igual” por el alto valor de su producción; el actuar sin Director, ser el 1er. “choque” con el público que llenó la Iglesia y la complejidad de la obra, hizo que surgieran dudas y que la interpretación fuese decayendo un poco, siempre dentro de la dignidad.

Siguió un septeto del Grupo de Música Antigua de la Universidad de Valladolid, más el cantus de los Hilliard, que insistió con Lobo, discípulo de Guerrero que aúna la fluidez de Palestrina y la adustez victoriana, y su Credo quod Redemptor, responsorio matinal del Oficio de difuntos, leído correctamente pero falto de cuerpo en el sonido y de alma en la expresión; mejor prestación por su mayor verticalidad en la angélica respuesta en la Anunciación Ne timeas Maria del Victoria celebrado, terminando con la antífona de las Vísperas de la Fiesta del Santísimo Cuerpo de Cristo O quam suavis est, Domine, del también abulense y posible compañero de Tomás en el coro de niños catedralicio, Sebastián de Vivanco, que pasó por el magisterio de las seos de Lleida, Segovia, Avila y Salamanca, interesante pieza servida con mayor expresividad.

Vino después un cuarteto del Grupo “Ars Poliphonica” de Cantabria más el altus de los Hilliard. El 1er. acorde de la pieza inglesa del S. XV con que se iniciaron, mostró ya otra calidad de timbre, color y aire interpretativo, confirmados en el villancico a lo divino Adoramus te, Señor, del sevillano Francisco de la Torre, cantor en la Corte de Aragón y encargado de los seises en la Catedral de Sevilla, pieza de curioso cierre. Asistidos por el tenor del Hilliard, abordaron como despedida la respuesta de la Consagración Domine, non sum dignus, factura victoriana siempre responsable de descubrir problemas allá donde pueda haberlos, por la desnudez y profundidad de su escritura; aquí colaboró un compañero de Curso.

El coro completo de alumnos intervino a continuación con la antífona de 2as. Vísperas del 1 de Noviembre Vidi turba magnam, a 6, de Palestrina. La versión fue bastante mejor que la de la 1ª intervención, apreciándose el buen trabajo realizado en las clases de colocación del sonido y vocalización.

Importante momento fue la subsiguiente participación de un sexteto de alumnos “independientes”, es decir, de los llegados de Madrid, Zaragoza, Elche, … , sin conexión previa, concurriendo distintas técnicas vocales individuales: bocas abiertas en redondo, horizontal o semicerradas, reflejo de que el trabajo de los 4 días estuvo más centrado en leer y montar en estilo el repertorio, que en buscar sonido conjunto; abordaron la comunión del Domingo IV de Adviento Ecce Virgo concipiet de Morales, en la que faltó algo de tensión, sobre todo en las agilidades y más apoyo en los agudos; continuaron con la durísima 2ª Lección de Viernes Santo de Victoria, donde valores más largos y tenidos acrecientan la dificultad respiratoria, de la que salieron bastante bien librados; y remataron con el mismo autor y su responsorio de la Natividad del Señor O Magnum Mysterium, donde se lucieron con mayor seguridad por el total conocimiento de la pieza, aunque el tenor sonó con los agudos un puntín “chatos”. Meritoria labor.

El último conjunto fue un noneto integrado en el Grupo Vocal “In Hora sexta” de Madrid, con buen sonido global, “sacando” la voz y denotando hábito en el contacto con el público. Comenzaron con el Victoria de las Lamentaciones del Profeta Jeremías, de las que ofrecieron dos con expresión bien caracterizada; continuaron con Illumina faciem tuam, a 5, de las “Canciones Sacras” de Gesualdo di Venosa, para la Comunión de la Misa del Domingo de Septuagésima, “música reservada”, íntima y particular, en la que la tensión decayó a partir de la mitad de la obra, detalle que volvió a producirse en el Versa est in luctum, a 6,que Lobo escribió para las exequias de Felipe II sobre la 1ª Lamentación, con el que concluyeron, echando de menos un Director que mantuviera el pulso.

Lógicamente, el coro formado por todo el alumnado, los cuatro Hilliards y el simpático añadido de la esposa e hijo menor de uno de éllos, cerró Curso y concierto con la antífona de Domingo de Completas, a 5, Alma Redemptoris Mater, del inefable compositor que abvlensis está restituyendo a su merecido nivel, Tomás Luis de Victoria, a través de este Festival Internacional de Música que integra al Curso de Interpretación vocal; la obra se mostró como la mejor trabajada por el conjunto y, por tanto, fue su mejor prestación. El público así lo percibió y premio a todos con fuertes y repetidos aplausos, que los alumnos particularizaron en The Hilliard Ensemble, obligándoles a saludar en solitario, mostrando así su gratitud por 4 días que no olvidarán nunca.

Chema Morate


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