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Jaula de grillos, por Juan de Dios Tallo

Publicado por el 27 October 2010 4 Comentarios

Jaula de grillos, por Juan de Dios Tallo

O de cómo se aunaron, el genio de Josquin Desprez, la tacañería y capricho de un cardenal muy poderoso, un papagayo rezador, un cantor abocado al sablazo y un humilde insecto.

1.- Al calor, el Grillo canta por amor

Quando la maggior el caldo. En las noches calurosas de verano oimos el canto rítmico y monótono del grillo, digno ortóptero que ameniza los paseos bajo la luz de la Luna. El macho frota lo que debieran ser alas, pero que en realidad son élitros que conforman un instrumento musical que emite un chirrido algo estridente en una longitud de onda similar a la distancia entre los oidos humanos que hace muy difícil localizar la fuente de sonido. Quando la maggior el caldo, cuando aprieta de veras el calor, el grillo macho intenta atraer a la hembra a su madriguera para aportar su granito de arena en la noble tarea de la perpetuación de la especie: canta sol per amore.

2.- Si no tienes termómetro, escucha al grillo

El grillo e buon cantore che tiene longo verso. Ciertamente el canto del grillo tiene un registro de notas limitado (una sola nota) y un surtido de ritmos igual de escaso. Solo admite un cierto accelerando o ritardando en su cri-cri  acorde con la temperatura ambiente. De hecho, ésta se puede calcular contando los “cri” contenidos en ocho segundos y sumándoles después una magnitud constante de cinco unidades. Rápido o lento, en lo que nadie iguala al humilde grillo es en su perseverancia. Emite su melodía en una serie incansable de ritornellos que pueden durar horas y que hace, según algunos entomólogos, que la hembra acuda a su llamada aunque sólo sea por contribuir al cese de lo que, en latín macarrónico, podríamos llamar la “murga gryllidae. Si se es buon cantore por tener longo verso es imbatible. Sólo se le acerca la cigarra o chicharra que nos arrulla a la hora de la siesta estival.

3.- Grillos literarios y musicales

Nuestro bichito en cuestión puede convertirse en personaje literario como sucedía en el conocidísimo cuento de Collodi “Pinocchio” o en Charles Dickens que en su “El grillo del hogar” describe poéticamente su canto:

(…) el grillo se erigió en concertino y se mantuvo en su supremacía. ¡Dios mío, qué modo de gritar! Su voz trémula, aguda y penetrante a la vez, resonaba en la casa y parecía fulgurar como una estrella en medio de la oscuridad que reinaba en el exterior.

El “canto” del grillo también ha sido motivo relativamente frecuente de inspiración a diversos compositores. Desde el siglo XVI, la música occidental no ha dejado de ofrecer oportunidades al grillo para lucirse. Recordemos a Atahualpa Yupanqui, que cantaba

Un grillo feliz llenaba su canto de azul y enero
y al regresar a los llanos yo le iba diciendo adiós al cerro

El genial Telemann le dedica una graciosa sinfonía llamada precisamente “El grillo” y Josquin Desprez compone una de las canciones más famosas de todos los tiempos, una “frottola”, que se titula  “El Grillo”.

4.- Un flamenco en Italia: Josken Lebloitte conocido como  Josquin Desprez o des Prez

Estamos ante uno de los grandes genios de la música de todos los tiempos. Nace en la flamenca Beaurevoir alrededor de 1450, coincidiendo con la  imprenta de tipos móviles de Gutenberg, que tanto ayudaría a la difusión de sus partituras.  Trabajó toda su vida mucho y bien, para señores muy principales en Francia e Italia.

En aquella tierra fronteriza entre lo que hoy son Francia y Bélgica, está naciendo  lo que hoy llamamos música renacentista. De la mano de gigantes, como Gilles Binchois y Guillaume Dufay, se desarrollan las nuevas ideas que llegan del otro lado del Canal de la Mancha, tomando el modelo de John Dunstable. Así, van apareciendo nuevas fórmulas armónicas. La música muta de modal a cada vez más tonal (por ejemplo, dando protagonismo a la 3ª como consonancia). De esta forma, va conformándose la polifonía tal y como se conocerá en los siglos XVI y XVII.

El joven Josquin Desprez comienza a componer canciones en su tierra natal bajo la influencia de su admirado Ockeghem, que bien pudo haber sido su maestro de contrapunto. Pronto se trasladará a Italia donde pasará buena parte de su vida, primero en Milán y luego en Roma y Ferrara, alternando con frecuentes  viajes  por  Italia y Francia.

Entre 1489 y 1495 perteneció al coro papal. En relación con esto se ha descubierto no hace mucho, en unas obras de restauración de la Capilla Sixtina, un pequeño grabado  que reza “JOSQUINJ”. Los cantores entre los siglos XV y XVIII tenían la costumbre de grabar sus nombres en la pared. Si el grabado fuese suyo, esta pequeña gamberrada sería la única muestra de su escritura que tendríamos hoy.

Cantando en coros y componiendo va transcurriendo su vida. La nueva música toma con él el impulso definitivo que le estaba haciendo falta. A Italia se trae las nuevas técnicas contrapuntísticas en las que es un maestro. Domina también la melodía como nunca se había hecho. Inventa el motivo musical, con el que construye frases. Inventa igualmente la técnica imitativa, siendo el primero que compone de forma vertical: todas las voces al tiempo dotándolas de mucha independencia.

Pero Desprez no sólo aporta aires nuevos, en aquella Italia renacentista había mucho que aprender. La música del tiempo en aquella península mediterránea era básicamente homofónica, más simple estructuralmente, pero más rica en potencialidad expresiva. Desprez, que es un hombre cosmopolita, es capaz de unir lo mejor de las músicas que va conociendo.

5.- Un canto popular, la “frottola”

La música que Josquin compone va de lo profano a lo religioso y Desprez es  un maestro en ambas. Se distingue en el llamado “motete–canción”, pieza con un cantus firmus en el bajo, cantado frecuentemente en latín, mientras que las otras voces cantan en francés textos relacionados. También compone muchas misas, sofisticando el contrapunto y la técnica imitativa. Y en algún momento, escribe al menos tres “frottole” en italiano: Scaramella va alla guerra, El grillo y el In te Domine speravi.

Debía gustarle la canción popular por su carácter chispeante y divertido. Y esto es la “frottola”: una canción para la sonrisa,  irónica y desprovista de polifonía, ya que podría dificultar tanto su comprensión como su interpretación. La “frottola” es el antecedente del “madrigal”, que tanto éxito tendría en la Europa del XVI y es bastante similar al villancico español de la época. Este tipo de pieza se caracteriza por su alternancia de estrofas y estribillos, una voz superior canta la melodía y dos o tres voces más la acompañan. Estas voces secundarias pueden ser sustituidas por instrumentos.

6.- Carlo Grillo y sus problemas pecuniarios.

La frottola “El grillo” es un escaparate de una época,  además de una pieza interesante por su belleza, por su gracia, por lo representativo de un estilo extraordinario y por su particular  historia .

Entre 1476 y 1504 Josquin Desprez se encuentra al servicio del cardenal Ascanio Sforza, poderoso señor de la Iglesia italiana del tiempo y artífice del triunfo de Rodrigo de Borja en el cónclave de 1492. De éste conclave saldría Rodrigo  convertido en Alejandro VI, el Papa Borgia.

Más tarde, por razones políticas, Sforza casaría a su sobrino Giovanni con la hija del Papa, Lucrezia Borgia.

El  cardenal tenía su propia capilla musical y era conocido por sus caprichosos dispendios económicos. Se cuenta que en cierta ocasión compró un papagayo capaz de recitar el credo entero y verdadero. Fue muy caro, pero nombrad a un cardenal de la época que pudiera resistirse a ello.

Como los cantores de su coro tuvieron, por aquellos días, problemas con el cobro del salario, era fácil relacionar ambos eventos. Uno de los cantores sin cobrar era Carlo Grillo. Desprez debió conocer de primera mano las apreturas del pobre cantor y decide componer una “frottola” en plan canción/denuncia. Como en aquella época los poderosos no solían dar muestras de paciencia o comprensión con las reclamaciones de sus empleados, Desprez decide hacer uso del doble sentido, componiendo una coplilla cuya letra es aparentemente un canto al humilde insecto, pero que esconde, para el que quiere entender, una petición a favor del atribulado cantor. Así ha de ser, pues al fin y al cabo, Josquin tampoco quiere encolerizar al cardenal y acabar en una mazmorra con otro tipo de grillos en los pies.

7.- La frottola  “El Grillo”: Letra y música

El grillo è buon cantore che tiene longo verso.
¡Dale beve grillo canta!
Ma non fa come gli altri uccelli,
come li han cantato un poco van’ de fatto in altro loco,sempre el grillo sta pur saldo
Quando la maggior è caldo alhor canta sol per amore.

El grillo es un buen cantor de verso largo.
¡Vamos, grillo; bebe, canta!
No hace como los otros pájaros,
que cantan un poco y luego se van a otro sitio,
el grillo siempre permanece.
Cuando más calor hace, canta sólo por amor.

El doble sentido es evidente. Pero, al final, trata de recordar al amo que el grillo es fiel y no hace como el papagayo que, como se descuide el señor cardenal, se le escapa y se acabó el psitácico credo.

La “frottola” presenta una forma A-B-A. En la primera parte vemos ya la forma homofónica y en los efectos de eco de los compases 7 a 9 y  del 11 al 16, los efectos sonoros que imitan el cri – cri del grillo.

La estructura homofónica continua con más melodía, con notas más largas para contrastar con el principio:

Y sigue, para volver al comienzo:

8.- Brindis final con vino o ¿Todavía canta este grillo?

Dale, beve, grillo, canta. En Sicilia existe una variedad de uva llamada “grillo” que da un vino blanco excelente. También el vino es un milagro que necesita de la conjunción de elementos variados y sorprendentes, y tanto la “frottola” como el vino siciliano son regalos que Italia ha dado al mundo y que invitan a tomar con distancia y desdramatización las dificultades de la vida.

La “frottola”, palabra que se autodenuncia cuando se traduce pues significa patraña o mentirijilla, cuenta en este caso las penalidades del pobre Carlo Grillo mediante una fábula con doblez, que debió ser entendida por el Cardenal Sforza y por el pueblo milanés en general. Josquin se expuso mucho a las iras del cardenal, pero ¿Qué puede hacer el poderoso ante el efecto de una canción como ésta? Suele decirse que lo mejor es callar, pues con el tiempo la gente olvida o simplemente no atiende, tal y como se dice en la obra teatral de Carlos Muñiz  “El grillo”:

«A los grillos nadie les hace caso y, sin embargo, fíjate cómo se les oye en el silencio del campo…, pero nadie les hace caso. (Encogiéndose de hombros) ¿Para qué?, si aunque se desgañiten sabe todo el mundo que no muerden Luego llega el otoño, y se mueren… ¿Se mueren o no se mueren?».

No siempre se mueren tan pronto, el grillo del que hablamos hoy ha demostrado ser muy longevo. Por lo demás, para evitar el olvido es preciso repasar esta historia de vez en cuando. Al fin y al cabo, los problemas de aquel cantor los sufre mucha gente hoy en día, y todavía hay políticos que, tras dispendios sin cuento y derroches, pagan mal y tarde a sus funcionarios ¿O no?

Este grillo sigue cantando, que no calle nunca.

Juan de Dios Tallo


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4 Comentarios »

  • Juanjo says:

    Interesante artículo este del Grillo, no la conocía.
    Y mientras lo leía estaba oyendo la música.
    Y me imaginaba la sutileza de Josquin al escribir con doble sentido.
    Muy bueno tu artículo como siempre.
    Saludos

  • Nacho Rodríguez says:

    Divertido, interesante e ilustrativo.

    Gracias!

  • Chema Morate says:

    Muy bello e informado trabajo.

  • Ana Criado says:

    Verrry interesting and amusing, yes sir!

    Por cierto que en spotify hay una versión muy bonita de El grillo, a una sola voz.

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