KUP en Aranda de Duero: Disfrutar con un buen coro, por Chema Morate

Y también gracias a otro amigo y corresponsal de excepción, Chema Morate, la tarde del sábado 20 de noviembre además de Santa Cecilia en Gijón asistimos a un concierto en Aranda de Duero, y allí nos encontramos con KUP Taldea.

Disfrutar con un buen coro, por Chema Morate

KUP Taldea de Tolosa, Guipúzcoa

Director: Gabriel Baltés. Obras: Schütz, Lienas, Mendelssohn, Donostia, Martin, Desenclos, Vila, Brahms, Poulenc y Mäntyjärvi.

Lugar: Sta. Mª la Real de Aranda de Duero, Burgos. Ciclo: 27º Otoño Polifónico Arandino.

En la recién restaurada Parroquia de Santa María, cuya fachada monumental anima a acudir a los conciertos, se está celebrando la vigesimoséptima edición de ese Otoño Polifónico, que el incansable Orfeón Arandino mantiene contra viento y marea, con un más que aceptable nivel de calidad. Han cantado ya el sexteto Anima Vocal Ensemble de S. Petersburgo, Rusia; Orfeón Burgalés de Burgos; Coral de S. Sebastián de los Reyes de Madrid; los tolosarras que vamos a comentar; y cerrará el propio organizador con la Banda Municipal de Música “Villa de Aranda”.

Escogimos este programa, por lo atractivo del repertorio y por el hecho de ser el último ganador del Gran Premio Internacional “Florilegio vocal” de Tours, Francia, debutante además por estas tierras.

El KUP presentó 25 cantores de buena técnica vocal, sonido bien colocado, buen fraseo y buen legato, conducido por un maestro, digno alumno y colaborador de Pierre Cao, que sigue claramente su impronta: deja cantar bastante, anima con su rostro comunicando alegría a sus cantores y tiene esos gestos laterales típicos de cuya eficacia uno duda bastante, conoce muy bien los estilos y es sensible a la expresión y afinación que, intenta solventar cuando flaquea potenciando la concentración.

Dos partes bien diferenciadas; sacra la 1ª que permitió al coro lucir en todo su explendor . Comenzó con el salmo para el 2º Domingo tras la Trinidad, Los Cielos proclaman la Gloria de Dios de Schütz, a 6, que presentan las féminas con limpieza, exhibiendo ya un precioso color las altos; después doble coro (uno piccolo) con sencillas imitaciones y polifonía vertical de aroma americano, como corresponde al posible primer compositor mexicano de la época colonial española, tal vez noble azteca por su apelativo de DON Juan de Lienas, maestro de capilla en la Catedral capitalina, en el responsorio  2 para Jueves Santo Tristis est anima mea, leve barroco del  XVI-XVII; hermosa polifonía en el retórico salmo 2 para Navidad y Domingo de Resurrección ¿Por qué temblaron los gentiles? De Mendelssohn, con agógica bien servida, expresivos tríos y cuarteto, tal vez necesitado de mayor densidad sonora; qué delicado, cálido y espiritual Stabat Mater de Aita Donostia, muy afinado, con sólo leve desajuste en el gregoriano inicial de hombres; diálogo laudatorio entre coros el Sanctus de Martin, cum Benedictus móvil y exigente tesitura, rematado con gran acorde final; y como cierre, dos Salve Regina, una de Alfred Desenclos piadosísima, de estilo organístico, y otra de Pep Vila con mucho movimiento en línea nórdica, multifónica, donde la mezzo solista lució su bello color, las sopranos acusaron un punto de fatiga y los bajos su poder en los graves.

La 2ª parte, profana, se inició con 3 canciones de Mendelssohn: En el lago, op.41/6 (Göthe), Canción de otoño, op. 48/6 (Lenau) y La caza, op.59/6 (Eichendorf); una gozada de música a 4 de 1834, 39 y 43, con leves problemas de ajuste en la 3ª, muy viva y que se cayó algo; el molesto zumbido de la calefacción (que la organización debería solventar), una bajada de concentración y la dureza de lo ya hecho, llevaron al siempre problemático Brahms, cuyo op. 104 se convirtió en talón de Aquiles del concierto: las dos vigilias o nocturnos, Dulces cantos de mi pecho (Rückert), Dormís: llama la trompeta del vigilante; Se acerca el invierno (Kalbeck), Juventud perdida (Wenzing) y el op. 42/3 Las niñas de Kola, qué sueño!, dieron problemas de afinación salvados con el estilo y la expresividad, excepto la última, donde el coro recuperó nivel y nos hizo disfrutar del sencillo paisaje con sensibilidad, como hizo con los 3 cantos Una tarde de nieve de Poulenc: Los grandes neveros, La buena nieve (como dándole las gracias por su presencia) y La noche, el frío, la soledad, muy descriptivo; final con Vete lejos, muerte del finés Mäntyjärvi, con ese misticismo y frialdad propio de ellos ahora, muy bien afinado.

Como respuesta a la merecida aceptación del público, regalaron una preciosa canción de Rheinberger y, como salida en triunfo, el popular vasco Maitia nun zira. Grupo KUP, gracias por haberme vuelto a congraciar con los coros amateurs.

Chema Morate