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Más que un aperitivo original “a la italiana”, por Pablo Álvarez Fernández

Publicado por el 03 October 2010 Sin Comentarios

Gracias a Pablo Álvarez Fernández y a la crítica que ha publicado en su blog “Pablo, la Música en Siana” vivimos el Concierto 2 de Pretemporada de la OSPA con el Coro “El León de Oro” (Marco Antonio García de Paz, director) Johannette Zomer (soprano), Agustín Prunell-Friend (tenor), Josep Miquel Ramón (barítono), y la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias baja la batuta de Paul Goodwin.

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Llegaba el segundo candidato a titular de la OSPA de apellido “buenganar” que parecía premonitorio y la elección de un programa y solistas que al menos resultaba original y nada habitual por lo poco escuchado sobre los escenarios.
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El arranque me dejó incómodo porque la versión elegida del conocido Concierto de Brandemburgo nº 3, BWV 1048 no respetó la versión y plantilla original sino que optó por la Sinfonía de la Cantata BWV 174 Ich liebe den Hochsten von ganzem Gemute que incluye dos trompas y dos oboes, resultando para las primeras una pesadilla de ejecución en la tonalidad de SOL M del Allegro que no empañó el buen hacer del resto, con ese único compás del Adagio perfectamente improvisado por Vasiliev más el Allegro final, algo más rápido de lo esperado, que me resultó poco claro aunque válido como ampliación de un repertorio que no debe olvidarse, clave incuido y recuperado la colocación habitual de los cellos a la derecha perdida en anteriores temporadas.

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El hilo conductor del concierto resultó la mirada al Renacimiento y el Barroco, siendo Igor Stravinsky el compositor que centró el programa. Su Concierto en Mib M “Dumbarton Oaks” (1938) para orquesta de cámara vuelve a recordarnos la calidad de nuestra formación y su versatilidad con una dirección que sacó de esta obra más que de su deudora precedente no ya en el orden sino en la clara inspiración bachiana (como bien explica Marco A. García de Paz en las excelentes notas al programa que incluyen letras y traducciones). El I. Tempo Giusto resultó tal cual y como deseando “quitarse la espina” inicial, seguido casi sin pausa del II. Allegretto impecable que desembocó en el III. Con moto realmente pleno y vibrante. Nota alta para todos en el apartado camerístico.

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Pero la originalidad vendría como cierre de la primera parte al poder escuchar los madrigales originales de Gesualdo en los que Stravinsky se inspira para el Monumentum pro Gesualdo di Venosa ad CD annum (1960). “El León de Oro” es ya un coro de referencia y las 32 voces que se subieron al escenario del auditorio ovetense dieron la talla ante la enorme dificultad de estas joyas polifónicas del Príncipe de Venosa que a continuación “recrea” Stravinsky en la orquesta. Enhorabuena a Elena Rosso Valiña que dio los tonos discreta y efectiva, con colocación de voces blancas flanqueando las graves y a la izquierda del escenario detrás de la orquesta, pero con un empaste, afinación y dinámicas que hicieron las delicias de todos en los madrigales del de Venosa. Sigue asombrando no ya la disciplina o dinámica interpretativa sino la enorme musicalidad de este coro “amateur” (como ya me han comentado aquí en el blog) que está en un momento dulce y completó un concierto para recordar (creo que nadie grabó esta vez). El orden de ejecución fue:
Coro / Gesualdo: Asciugate i begli occhi (del 5º libro de Madrigales) 

- Orquesta / Stravinsky: Mov. I de “Monumentum”

 – Coro / Gesualdo: Ma tu, cagion di quella (del 5º libro de Madrigales) 

- Orquesta / Stravinsky: Mov. II de “Monumentum” – Coro / Gesualdo: Belta poi che t’assenti (del 6º libro de Madrigales) 

- Orquesta / Stravinsky: Mov. III de “Monumentum” 

- Tutti / Gesualdo (en un arreglo del asturiano Daniel Sánchez Velasco digno del maestro ruso): Se tu fuggi, io non resto (del 5º libro de Madrigales). Una experiencia única hizo más que original este segundo concierto de pretemporada.

Para cerrar de nuevo Stravinsky y el ballet en un acto Pulcinella (1920) con los solistas arriba citados, curiosamente lo más flojo de la velada pese a ser elegidos ad hoc por su repertorio cercano a esta obra bailable. La verdad que adolecen, como muchos cantantes, de proyección y volumen en el registro grave, salvándose algo más el barítono valenciano. Cierto que por color de voz y empaste mostrado en los tríos lograron “salvar los muebles”, pero la vocalización del texto tampoco fue muy correcta -lástima la serenata del tenor Mentre l’erbetta-. Reconozco la dificultad del presto Una te fa la zemprece pero resultó tapado por la orquesta. Las arias antiguas en que se inspira el compositor ruso son de estudio obligado en los primeros años (Se tum’ami) y hubo detalles en la soprano holandesa que en un concierto no se le pueden permitir (hasta Pepe Monteserín ha escrito antes que yo al hilo del aria).

Un ballet que me recordó al mejor Respighi, con la orquesta excelente, compacta, “gustándose” las secciones y solistas, realmente “carnosas” y llevados con maestría por el británico en sus veinte números, bien acompañando y mejor sin las voces, siguiendo en la línea no ya de asentamiento (logrado con creces) sino esperando por alegrías mayores.

El regusto italiano que destiló el programa así como la sabia elección y organización del mismo, donde el coro asturiano resultó lo más destacable, han puesto colofón a los aperitivos con aspirantes a titular (de los que tomamos nota). Ahora toca esperar el menú completo de la temporada de abono que, en la carta, resulta de lo más apetitoso y con platos potentes.

P. D. 1: Referencia en LNE del sábado 2.
P. D. 2: Domingo 3 de octubre, crítica de Ramón Avello en El Comercio y comentario de Pepe Monteserín en LNE.

Pablo Alvárez Fernández (Pablo, La Música en Siana)


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