¿Qué es el neotonalismo? por Pedro Vilarroig

Pedro Vilaroig, profesor titular de Física y Cosmología en la Universidad Politécnica de Madrid, director de orquesta y coro,  compositor y  presidente de la Asociación Española de Compositores Neotonales y miembro fundador de la empresa Neotonarte, comparte con nosotros su obra y nos ilustra sobre el neotonalismo.

¿Qué es el neotonalismo?

A lo largo de la historia la música ha sufrido cambios, eso lo sabemos todos. Desde el Renacimiento hasta el siglo XX la música se ha ido expresando con diferentes estéticas, y en cada momento se usaban los recursos que estaban al alcance del compositor. Esto también se puede apreciar con la pintura, ya que al principio se desconocía la perspectiva cónica y se usaba la isométrica, para después dar paso a la llamada “aérea”, usada por Leonardo da Vinci, en donde la niebla o bruma hacía que los objetos más lejanos pareciesen difusos.

También aparece en la historia del arte el fenómeno del retorno: así tenemos el neoclasicismo o vuelta a las formas clásicas de Roma y Grecia, y el Romanticismo. Incluso aparece el término neo-romántico para describir la tendencia a recordar esa forma del pasado. Normalmente el retorno surge cuando se descubre que hay cosas que se han pasado por alto y a las que no se les sacó el suficiente partido en su momento. Eso sucede en el impresionismo musical que, a diferencia de la pintura, que explora nuevas formas, colores y técnicas, desempolva los modos eclesiásticos para discurrir una armonía que los complemente.

El siglo XX se caracterizó por la irrupción de multitud de estilos. Aquí surgen estéticas como el jazz, el pop, el rock, la música contemporánea, la “new age”, la incidental con la aparición del cine, y que han permanecido inconexas durante gran parte de dicho siglo, al igual que la llamada “étnica” o popular de otras culturas como la India, la de países orientales (China, Japón, Corea), la africana o la americana indígena. Entonces es cuando empiezan a aparecer de forma oficial, a finales del siglo XX, las llamadas fusiones.

Está claro que la (mal) llamada música contemporánea (ya que una connotación temporal no indica estilo alguno y cuando transcurran dos siglos me temo que de “contemporánea” va a tener poco) ha sido de difícil comprensión para el gran público. Eso no quiere decir ni mucho menos que sea desechable, pero sí monocolor en cuanto al uso, o mejor dicho falta de uso, de la tonalidad, modalidad e incluso estructura en algunos casos. Dentro de las formas contemporáneas, e incluso dentro del dodecafonismo, hay que distinguir subformas como el serialismo, la música aleatoria o la electroacústica, pero eso sí, todas ellas en total supresión de la tonalidad. No quisiera entrar en tecnicismos, pero la definición de “tonal” implica una jerarquía sonora en donde cada sonido ocupa un puesto diferente en la escala, a diferencia de lo “atonal”, en la que cualquier sonido es tan válido como otro, y en donde no hay jerarquías. En cualquier pieza tonal el final reposa en la nota principal llamada tónica, mientras que en una atonal, que literalmente significa “sin tónica”, lo puede hacer en cualquiera.

Volviendo al tema de los “neos” surge la pregunta: ¿Hay que volver a la tonalidad? En caso afirmativo ¿Por qué retornar a ella? Muchos protestarán y defenderán que no hay motivo para ello, pero también la pregunta puede hacerse a la inversa ¿Y por qué repudiarla? Hay algunos compositores que afirman que hacer música atonal es crear en absoluta libertad. Permítanme que discrepe: ¿llamamos libertad a tener terminantemente prohibido escribir un acorde mayor? Antiguamente hubo una época de beligerancia entre compositores partidarios de usar la tonalidad y aquellos que la repudiaban, creándose un clima de intolerancia. Hoy en día hay compositores que en su día compusieron de forma plenamente atonal y que ahora usan la tonalidad. ¿Es entender esto como un fracaso del atonalismo? En modo alguno. Es, por el contrario, una evolución hacia un “neo”; ése mismo que en la historia se ha repetido.

Libertad es usar un acorde mayor, una serie de séptimas, al igual que un cluster,  electrónica, o los sistemas intermedios menos conocidos como la multitónica tonal y modal, progresiones modales multitónica y algún que otro sistema estocástico. En definitiva así es como va surgiendo el neotonalismo, que implica usar la tonalidad igual que cualquier otro recurso, y puede integrar esos estilos antes nombrados como el jazz, la música de cine, la étnica, new age, atonalismo, electroacústica, etc. Todo radica en el arte de hacer buen uso de ello, sin caer en una especie de pastiche o revoltijo de cosas dispares.

Contrariamente a la opinión pesimista de muchos que dicen que la música ya ha acabado, yo opino que es todo lo contrario. Mediante la integración de los recursos antes citados junto con nuevas técnicas en donde se mezcle con imagen o teatro en vivo, nos aguarda un futuro lleno de creatividad y libertad. Ni Bach, ni Mozart, ni Beethoven, ni Brahms, ni muchos otros más pudieron usar algo como el ordenador, ni conocieron el jazz, ni usaron las escalas pentatónicas de Asia oriental, ni las ragas indias, ni incluyeron tambores africanos ni djembés, ni lo mezclaron con vídeo, ni usaron sonidos de truenos, oleajes, viento ni fuego. ¿Alguien sabe que existen en el mundo más de 400 escalas, y que la música occidental se ha basado únicamente en dos: mayor y menor? ¿Cómo se puede afirmar que la música ya ha acabado si está todo por hacer? No señores, la música acaba de empezar.

Pedro Vilarroig

Suite Cosmológica. Obra de Pedro Villaroig para electrónica, coro e imagen. (En esta muestra, el coro va también informatizado en espera de coro que la estrene)

Pedro Vilaroig, compositor

Pedro Vilarroig realiza sus estudios musicales en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Crea y dirige por espacio de seis años un coro y una orquesta de cámara. Ha pertenecido y colaborado con grupos como el LIM y Voces para la Paz. Ha sido presidente de la Federación Coral de Madrid entre 1999 y 2008, de la Asociación Española de Compositores Neotonales, y miembro fundador de la empresa Neotonarte. Ha participado en jurados y creado obras obligadas para certámenes, cursos de música de cámara y en el Conservatorio, así como encargos para la Universidad de Costa Rica, Holanda, Semana de la Ciencia 2007 de Madrid y Comunidad de Madrid. Su producción musical de cámara abarca obras para piano solo, dúos, cuartetos de cuerda y de saxofones, quintetos de viento, ensemble de metales, arpa, órgano, guitarra y coro a capella. En su producción orquestal cuenta con nueve sinfonías, tres conciertos para solista y orquesta, dos poemas sinfónicos, una suite y obras para coro y orquesta. Tiene obras electroacústicas y audiovisuales, varias de ellas presentadas en el Centro de Arte Reina Sofía, y su discografía abarca obras tanto instrumentales como corales. Sus composiciones han sido interpretadas por prestigiosos intérpretes como Joaquín Franco, María Rosa Calvo Manzano, cuarteto Alexeeva, cuarteto Assai y el pianista Luis Fernando Pérez, numerosos coros como el Coro Villa de las Rozas, Matritum Cantat, Sagrada Familia, Surá de Costa Rica, Verda Stelo, Cantiere Vocale Utrecht (Holanda), Microcosmos, Coro de la Universidad Rey Juan Carlos y Coro de Niños de la Comunidad de Madrid. Ha grabado y estrenado con orquestas como la de Valencia, O.S. de la Universidad Rey Juan Carlos, O.S. de Arequipa (Perú), O.S. Neotonarte, O.S. de Heredia (Costa Rica), Orquesta Millenium, O.S. de Praga, O.S. de la Radiotelevisión Rusa, Youth Orchestra of Greater Forth Worth (USA) y O.S. de Lima como compositor homenajeado en el Festival de Música Contemporánea de Lima.

Doctor Ingeniero de Minas es profesor titular de Física y Cosmología en la Universidad Politécnica de Madrid y ha creado software así como libros sobre Teoría de Fourier, Astrofísica, Acústica, Cosmología y Teoría General de la Relatividad.